Todo lo que ibas a preguntar en la sala de café.
Imagina que el SAT es ese compañero que lleva la cuenta de todo, pero nunca te dice directamente cuánto le debes o cuánto te debe.
Tú le vas dando información poco a poco durante el año — tu patrón, principalmente — y al final hay que sentarse a ver cómo quedaron las cuentas.
Ese “sentarse a ver” es la declaración anual. Y como en cualquier cuenta compartida, a veces te toca poner y a veces te toca cobrar.